La adaptación hedonista: el curioso mecanismo que determina tu felicidad.

En el post de hoy simplemente quiero compartir contigo un término bien conocido en psicología y que explica porqué los seres humanos tendemos a volver a unos niveles estables de felicidad aún después de haber experimentado grandes cambios positivos o negativos en nuestra vida.

Si eres de los que se pregunta porqué después de conseguir un gran logro ya no le das importancia o no eres feliz; o de los que habiendo sufrido un determinado acontecimiento negativo se plantea porqué tras un tiempo te olvidaste por completo…

¡Sigue leyendo y en apenas cinco minutos sabrás porqué no eres todo lo feliz que podrías ser y cómo puedes conseguirlo!


La Adaptación Hedonista.

HERMAN HESSE: “La felicidad es un “cómo”, no un “qué”. Un “talento”, no un “objeto”.

WINSTON CHURCHILL: “Soy optimista. No parece muy útil ser otra cosa […]
“El éxito no es definitivo, el fracaso no es fatal: es el coraje para continuar lo que cuenta.”


¿Qué es?

Construcciones filosóficas sobre la felicidad a un lado, y centrándonos en la vertiente de la psicología de la felicidad, el término adaptación hedonista fue acuñado por Brickman y Campbell en los años setenta para referirse, a modo de hipótesis, a que cuando una persona aumenta su nivel económico, sus deseos y aspiraciones suben en paralelo, dando como resultado la neutralización de las posibles ganancias de felicidad que hayamos obtenido.

Este concepto, fue posteriormente modificado por el psicólogo Michael Eysenck en la década de los noventa, desde donde ha llegado a nuestros días bajo el término “hedonistic treadmill” o <<cinta de correr hedonista>>, referido a que la búsqueda de la felicidad que todos perseguimos se compara con una cinta de correr, donde la persona no deja de andar, pero en realidad, siempre se encuentra en el mismo sitio.

¿Porqué es importante?

Este concepto ha venido a popularizarse en los últimos años, a raíz de la psicología positiva y de algunos movimientos new age de optimismo vehemente frente a la vida (fantásticamente criticados por Mark Manson). Sin embargo, no por esta popularización, cobra menos importancia en nuestro día a día.

Ya seas un emprendedor que lanza proyectos que ve fracasar, un empleado que siente que no le reconocen sus méritos y aportaciones a la empresa, o simplemente una persona que no ve cumplidas sus expectativas de éxito, dado que la adaptación hedonista ha venido a demostrar que la felicidad de una persona en el largo plazo no se ve afectada por eventos vitales importantes (sean estos buenos o malos), debemos tener presente en todo momento que en lo que debemos trabajar día a día para garantizar nuestra felicidad, no es en logros o hitos puntuales. Sino que serán aquellas competencias y hábitos que coadyuven a nuestro desarrollo personal, los que determinarán los cambios duraderos en nuestro nivel de felicidad, haciendo que esos niveles estables, permanezcan como tal, pero en una escala superior y manteniendonos por lo tanto en un estado de felicidad estable, y más alto, y al que volver cada vez que logremos un éxito o nos veamos obligados a aprender de un fracaso.

¿Qué significa?

Básicamente, este tipo de adaptación psicológica significa que a lo bueno (y a lo malo), a todo uno se acostumbra, y según nuestros patrones de pensamiento, la mente humana tiende a volver a un estado de estabilidad que podrá estar mejor o peor sincronizado con la mejor versión de nosotros mismos que queremos llegar a ser y con la que seríamos felices.

¿Alguna vez has pensado porqué muchas parejas, después del matrimonio, ya no se sienten tan felices como antes?

Sin dejar de recomendarte la lectura de John Gray si es que te encuentras en esta situación, viene a afirmarse que a esa “pérdida de pasión” o “apagarse la chispa”, también se la conoce como un automatismo de la adaptación hedonista: nos acostumbramos a ser felices, y se nos olvida serlo.

Como decía J. Choza: “El ser humano es el único animal que necesita aprender quién es para serlo”.

A través de este curioso mecanismo, se da explicación al porqué nos cuesta tanto mantener un estado de felicidad adquirido por un factor externo como un premio o reconocimiento, un proyecto, trabajo o incluyo una relación. Igualmente explica el porqué -caprichos y bendiciones de nuestra memoria a un lado- lo mismo nos ocurre con los acontecimientos negativos de nuestra vida.

Esto, y en cuanto a lo negativo, podría parecer un mecanismo realmente útil y del que no tendríamos que preocuparnos. Sin embargo, supone también la tendencia del ser humano a olvidar todo aquello que le hace feliz.

Sin duda, herramientas como El Bote de lo Genial, nos ayudan a mantener nuestra consciencia plena sobre el presente y a ser agradecidos para con los acontecimientos positivos y negativos acaecidos en nuestra vida.

No obstante, si podemos atajar el problema desde su origen inmediato ¿Por qué no hacerlo?

Como comenta Pether Thiel, cofundado de Paypal, en su fantástico libro De Cero a Uno, vivimos en una era donde hemos entendido mal lo que es el progreso y donde nos centramos única y exclusivamente en entender la tecnología, como algo relacionado con las telecomunicaciones o los avances de software y computación. Cuando, realmente, tecnología, es todo aquello capaz de cambiar nuestros paradigmas sociales y nuestra forma de ver el mundo. Peor aún, vivimos una época donde la mejor tecnología que tenemos, nuestro cerebro, queda relegada en investigación, para dejar paso a los avances en nuevas tecnologías. Tristemente, cuando todavía no hemos desencadenado todo el potencial del ser humano.

Aunque estamos ante un blog de nuevas tecnologías y emprendimiento, nunca podré insistir lo suficiente en que la mejor tecnología existente y por existir, es y será siempre la que se encuentra entre nuestros oídos: el cerebro. 

Y más allá, todas las construcciones psicológicas que este configura en nuestro subconsciente a raíz de nuestros hábitos y el trabajo que hagamos con nuestra voluntad.

Entre todas nuestras construcciones psicológicas, la adaptación hedonista, supone un exponente más de nuestra incomnesurable capacidad para adaptarnos a la vida. Así, podemos tanto superar la muerte de un ser querido, recuperarnos de una lesión discal o sobreponernos a una catástrofe humanitaria, gracias al poder de nuestra mente y a nuestra fuerza de voluntad.

Lo anterior, no obsta sin embargo a que este mecanismo exija de nosotros ciertos cambios, para que así podamos desarrollar plenamente nuevas competencias que nos asistan en la resolución de nuestros problemas, tanto físicos como psicológicos. Hablamos de la resiliencia o capacidad de adaptación al cambio. Y que, como comentábamos, es un arma de doble filo:

  • Por un lado, es una automatización psicológica positiva que nos ayuda a superar obstáculos emocionales y cualquier adversidad, coadyuvando a reforzar nuestra personalidad.
  • Por otro lado, es una automatización psicológica peligrosa, que puede arrebatarnos nuestra capacidad de ser felices y apreciar todo lo bueno que hay en nuestras vidas, simplemente por el mero hecho de pasarlo por alto y la trágica consecuencia de que nuestro patrón de pensamiento, lo vea como algo normal y que “siempre estará ahí”. Cuando, realmente, no es así.

El mayor riesgo que corremos si no prestamos atención a este mecanismo, no es otro que el acostumbrarnos a una rutina vacía, falta de estímulos suficientes que nos motiven.

Así, cual perfeccionistas vehementes, cada vez que terminemos un proyecto, necesitaremos cada vez estímulos más intensos y diferentes para conseguir satisfacción y perderemos la oportunidad de valorar todos nuestros logros pasados.

Un ejemplo de cómo afecta a nuestras vidas.

Debemos partir de la base de que en la vida, no es lo mismo el tomar una decisión consciente que el dejarse llevar por las circunstancias -por mucha mentalidad positiva que prediquemos.

Así, ante un cambio en nuestras vidas, debemos diferenciar entre cambios:

  • Circunstanciales: que se producen en nuestro entorno (ej. mudarse, cambiar de trabajo, o comprar un móvil nuevo).
  • Intencionales: que demandan un cambio en nuestra vida promovido por nuestra voluntad (ej. escribir un libro, comprometerse a hacer actividad física o a meditar cada mañana).

En ambas categorías de cambio, sin duda, experimentaremos un aumento en nuestro estado de felicidad promovido por la novedad, la modificación de patrones y la satisfacción de afrontar nuevos retos.

Sin embargo, la proyección en el tiempo de esta felicidad se verá pronto detenida y revertida a su estadio inicial cuando se trate de la primera categoria (Cambio circunstancial);mientras que por el contrario se mantendrá en el tiempo y se retroalimentará cuando estemos ante un cambio de la segunda categoría (Cambio intencional).

¿Porqué ocurre esto?

Como apuntaba Aristóteles, podemos romper el ciclo de la repetición sinsentido y del dejarse llevar por las circunstancias en cualquier momento, y de hecho, eso es lo que da sentido a nuestras vidas.

Vivir, para el ser humano, no es lo mismo que durar y dejarse llevar: necesitamos significados y sin ellos sólo podemos aspirar a vivir una vida inauténtica, decepcionante, que normalmente invitará a la indiferencia del superficial (<<Yo no quiero pensar, que me agobio>>), a la desesperación del que ha intuido el problema (<<Nada importa nada>>), o al hiperactivismo del que prefiere no saber a dónde va (homo faber, animal laborans), tres actitudes que con facilidad podemos ver en nuestro entorno.

(Cfr. Javier Aranguren).

De lo anterior se deduce así que, como no podía ser de otra forma, nos sentimos felices cuando vivimos experiencias positivas, y que introducen novedad en nuestro entorno. Sin embargo, perdida la novedad, se perderá la felicidad si no la retroalimentamos con nuevas experiencias positivas.

Así, la intencionalidad, la acción, la actitud activa frente a la vida, la tantas veces referida proactividad, se revela como la única actitud capaz de permitirnos evitar la adaptación hedonista.

A la acción, va unido el cambio, a este, el movimiento y a este, por último, la vida.

Tan sólo a la acción programada e intencional, le seguirán los nuevos retos y escenarios que mantendrán a nuestro mecanismo de actuación constantemente pendiente de encontrar nuevas experiencias y estímulos positivos de los que aprender.

Conclusión: estrategias para lograr una adaptación óptima.

Muchas son las aproximaciones que podríamos realizar a la hora de tratar nuestro comportamiento, analizarlo y revelar de este cúan adaptados estamos a nuestro entorno y a nuestro estado de felicidad.

De entre todas, en esta ocasión, comparto contigo algunas de las estrategias que a mí personalmente más me ayudan a mantenerme en el presente y con el foco puesto en mis proyectos y en mis propio desarrollo personal y profesional:

  • SE AGRADECIDO. Como hemos tenido ocasión de tratar en este blog, herramientas como el R.A.S, El Bote de lo Genial, el Five Minute Journal o el Daily Stoic, pueden ayudarte a mantener conciencia de tu buena fortuna y demostrar mayor amor y agradecimiento a tus seres queridos y disfrutar más de todas aquellas cosas que hacen tu vida un poco más placentera.
  • CONSTRUYE UNA FUERTE CONFIANZA EN TI MISMO Y DESTRUYE TUS MIEDOS A TRAVÉS DE LA ACCIÓN INTENCIONAL Y CONSCIENTE. Si hay algo que nos haga no dormir por las noches, estar estresados o preocupados, es el hecho de no reconocernos en nuestras acciones, haber traicionado nuestros principios o no haber actuado “como queriamos” por faltar a nuestra propia personalidad. Manten tus decisiones en el campo intencional, y te será más difícil perder la motivación. Hazte responsable de todos los acontecimientos, buenos o malos, propios o impropios de tu vida, y aprenderás a ser feliz, cualesquiera que sean las circunstancias.
  • IGNORAMUS, RECHAZO Y MORTALIDAD. Se consciente de la incertidumbre que gobierna el mundo y de tu propia mortalidad. Que no puedes controlarlo todo y que, en último término, tampoco es necesario. Tan sólo hay una cosa que debes de preocuparte en controlar: tu actitud frente a los acontecimientos. Si te mantienes fiel a tus valores y principios, te será más dificil perder el foco y en su caso, mucho más fácil recuperarlo. Habitúate al rechazo, pues el libre albedrío es un axioma universal, y sobre todo, comprende y acepta tu propia mortalidad.

Lo anterior, te ayudará:

  • A SER MÁS FELIZ A TRAVÉS DE UNA VIDA DE GRATITUD. Al ser consciente de su finitud y del dominio de tu propio tiempo.
  • A NO DELEGAR TUS DECISIONES. Vivir tu propia vida y que no te importe no saberlo todo, sino, simplemente, disfrutar de la vida y del amor; y
  • A VALORARTE A TI MISMO. Lo que te hará valorar tu tiempo limitado en este mundo, y te obligará, en consecuencia, a hacer algo de provecho con él.

“Los que conocen la estrecha relación entre el estado de ánimo de una persona -su valor y su esperanza, o su falta de ambos- y el estado de sus sistema inmunológico comprenderá como la pérdida repentina de la esperanza y el valor pueden desencadenar un desenlace mortal”.

Victor Frankl, “El hombre en busca de sentido”.


¡Espero que este post te haya gustado!

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